A falta de una investigación profunda que nos permita aclarar las dudas
sobre el momento en que se comienza a celebrar la Semana Santa en Calamocha
y el nacimiento de la Cofradía de la Sangre de Cristo, hemos de centrarnos
en las siete Cofradías tradicionales que a falta también de una
documentación adecuada, podríamos fijar su aparición a caballo de los
siglos XVII y XVIII, si para ello tomamos como referencia el estilo y época
de sus imágenes titulares.
La agonía de la Semana Santa
se produce en 1978 que viene a ser el principio del fin. La gente ya no
acude a las procesiones y los bares están atiborrados y no hay la menor
delicadeza de restar volumen a la música cuando pasa la procesión; en
varias cofradías antiguas han desertado los costaleros y hay que reclutar
"cirineos" entre la escasa asistencia.
El espectáculo es desolador,
allí hay gente con túnicas viejas. Por falta de gente, triste resulta ver
algún paso llevado entre dos cofrades como si fuera un carretillo. Por si
esto fuera poco, unos mozalbetes que nadie se atreve a recriminar, dan un
espectáculo a voz en grito, mofándose de la procesión en la misma esquina
del Peirón.
Cuando termina la procesión
del Viernes Santo, los mayores de la Cofradía del Santísimo Ecce Homo
intercambian sus impresiones a la puerta de la iglesia. Todos parecen estar
de acuerdo en que esto o se mejora o es preferible suspenderlo. No obstante
se va a intentar hacer algo, y así se queda para una reunión esa misma
noche a la que asistirán cinco cofrades. Y entre comentarios y discusiones,
las horas van pasando, pero allí se está fraguando y se está poniendo
piedra a piedra la Semana Santa que ahora conocemos.
Se ha hecho tarde casi las
tres de la madrugada. En la calle se ha levantado un viento fresco que
robustece la ilusión que todos llevan -salvar la Cofradía del Santísimo
Ecce Homo, para después salvar a todas las demás-.
Pese a todos los
inconvenientes, pues la captación de cofrades se hacía en bares y
discotecas, la ilusión no se pierde y poco a poco van entrando cofrades a
base de gestiones personales y de unas circulares de concienciazión que se
reparten.
Con loterías y verbenas se
saca dinero para comprar los seis primeros tambores. Para bombo no ha habido
bastante y son unos amigos de Villarquemado, quienes dejan uno que tienen en
su orquestina, para que se salga del paso.
En 1979 ya casi 40 cofrades,
la bandera que llevará la cofradía la han regalado las Amas de Casa,
además se tiene una mini banda y se ha proyectado hacer un Vía Crucis
Penitencial, con el Ecce Homo por el Arrabal, por allí nunca pasan las
procesiones. La gente ha acompañado y aunque todos vuelven a casa muy
cansados, la impresión general es que ha gustado.
Pasa la Semana Santa y
durante todo el año se sigue trabajando sin desmayo; la cofradía en 1980
ha doblado el número de cofrades y resulta un verdadero espectáculo, ver
la plaza de España cruzada de parte a parte por una doble fila de capirotes
encarnados. ¡Quién lo iba a decir hace tan sólo dos años!
En la reunión del Viernes
Santo, todos los cofrades eufóricos, las felicitaciones han sido muchas y
todo el mundo está contento. Es el momento adecuado para dar el siguiente
paso... empujar por el mismo camino a las otras cofradías hermanas.

La
Entrada de Jesús en Jerusalén
La
cofradía de la entrada de Jesús en Jerusalén hizo su aparición en 1984
se inició con 60 cofrades y 120 en la actualidad. En su estandarte ostenta
una cofradía hermana de Zaragoza. El diseño de su emblema es parte del
cura de Gea de Albarracín.
Dos palmas
cruzadas sobre la cruz de malta en recuerdo de esa orden militar tuvo sobre
su protección a la parroquia de Calamocha.
La
Oración de Jesús en el Huerto
La oración de Jesús en
el Huerto es una de las que ha pasado por los peores momentos, llegó a
quedarse con 3 cofrades, en la actualidad consta de 53 cofrades.
La imagen que exhibe es
una talla del siglo XVII de las llamadas de vanaderas creadas exclusivamente
para las procesiones.
Se trata de un armazón
que solo consta de cabeza, pies y manos utilizan un instrumento tradicional
de la comarca que si no hubiera sido por los gestos de esta cofradía se
hubiera perdido. La carraca se tocaba para recordar el momento de la
resurrección en la misa del sábado de Gloria. Es un instrumento en forma
de cruz griega que en Calamocha consta de cuatro lengüetas interiores en la
que tropieza una rueda dentada que se hace girar por medio de una manivela.
Jesús
atado a la Columna
La cofradía de
Jesús atado a la Columna hace su aparición en la segunda mitad del siglo
XVIII. Estrechamente unida a la tradición familiar. La imagen tallada en
madera policromada del siglo XVII inicialmente fue la representación de San
Sebastián.
Al dejarse de
celebrar esta festividad, se sometió a una transformación para convertirla
en la que vemos en la actualidad, la matraca es el instrumento de la
cofradía en la antigüedad fue utilizada en los campanarios de las iglesias
para convocar a los fieles en la Semana Santa. Supone la recuperación de un
uso tradicional y de profundo arraigo en la zona que ha de señalarse como
un significativo acierto de esta hermandad. Es una tabla rectangular, sobre
la que hay dos mazos en la parte superior.
El
Santísimo Ecce Homo
La cofradía del
Ecce Homo fundada en 1948 cuenta en la actualidad con 255 cofrades, pionera
en la incorporación de bombos y tambores, a su desfile profesional presume
por tener entre sus filas con algunos de sus comentaristas de los miembros
más voluntarios de la Semana Santa de Calamocha, pero el verdadero orgullo
de esta cofradía preside la estilizada talla del Santo Ecce Homo.
Imagen de su titular que durante el resto del año guardan con fervor
las hermanas confeccionistas franciscanas del convento de Calamocha.
Cuenta la leyenda
que un día se presentó en el convento un vendedor ambulante con la
imagen titular de esta cofradía no pudiendo pagar las monjas el precio que
se les pedía dieron partida al comerciante con pesar hacia otro pueblo.
Pero al poco, volvieron a tocar las
puertas del convento y el vendedor pidió a las monjas lo que le pudieran
dar por la imagen, pues no había forma humana de sacar de esa plaza el
animal que lo cargaba y aún, sin recibir nada a cambio no tendrían más
remedio que dejar la imagen aquí ya que esta parecía ser la casa elegida.
La
Dolorosa
La cofradía de la
Dolorosa con negro riguroso en las túnicas y capirote blanco, tal vez,
significando el color blanco del pañuelo de la Virgen. Sujeta en sus manos,
ante el dolor y el sufrimiento, una imagen procesional que participa
también el Domingo de Ramos por la tarde, en el primero de los Vía Crucis.
La
Soledad
La cofradía de la
Soledad cuenta con unos 70 cofrades, en la noche de Viernes Santo exhibe
durante la procesión una pequeña imagen de la Virgen rodeada de
artísticos faroles y acompañada de un conjunto de señoras vestidas de
luto y tocadas de teja y mantilla.
Santo
Cristo
La cofradía del
Santo Cristo del Arrabal es una cofradía popular y numerosa que cuenta con
149 cofrades actualmente, una excelente y nutrida banda precede a los
costaleros que trasladan la imagen de su titular.
La cofradía del
Santo Cristo, nacida al calor de la ermita del mismo nombre, es la única
que tiene a su cuidado dos imágenes de Cristo crucificado. Una de ellas, es
la que se guarda en la ermita y que sólo en ocasiones excepcionales ha sido
sacada en procesión. Se trata de una valiosa talla renacentista que
presenta un aspecto ennegrecido a causa de los humos producidos por un
incendio fortuito.
Las figuras que lo
franquean son las que acompañan la otra imagen de Cristo en procesión.
Ésta tiene su altar en la parroquia.
El
Santo Sepulcro
La cofradía del
Santo Sepulcro ha renunciado a cualquier tipo de instrumento para su
desfile, es la cofradía encargada de cerrar la procesión del Santo
Entierro y cuenta en la actualidad con 35 cofrades.
Su imagen es una
talla de apenas 1 metro de longitud pero muy expresiva, se guarda al pie de
un retablo junto al altar mayor de la Parroquia.
Durante la
procesión es acompañada por una representación de la guardia civil y
seguida por la autoridad religiosa.
El
Nazareno
La cofradía de
Jesús Nazareno es una de las que abren el Vía Crucis de Calamocha, que
sale la tarde del Domingo de Ramos.
La imagen de su
titular es una talla procesional que representa a Jesús cargando con la
cruz a cuestas camino del calvario.